Torcuato de Alvear
hijo del General Carlos Maria de Alvear.
Primer Intendente de Buenos Aires.

El Doctor Federico Pinedo concretó
el sueño de Alvear inaugurando la
Avenida de Mayo el
9 de julio de 1894

La inauguración,el 9 de julio de 1894: Don Torcuato de Alvear, muerto en 1890,
no pudo ver completada su iniciativa, autorizada por ley una década antes

Originariamente la Avenida de Mayo tenía 14 cuadras de extensión. Pero mas tarde con la creación de la Plaza del Congreso perdió tres a cambio de la esplendida perspectiva lograda para el mejor lucimiento del Palacio Legislativo, que se construía desde 1897. Plaza del Congreso.

Esa ancha arteria uniría, por otra parte, en una bella perspectiva panorámica, las mansiones
donde debían asentarse los dos poderes básicos de la República: la Casa de Gobierno
–que al comenzar a abrirse la avenida no presentaba aún su actual fisonomía-
y el Congreso Nacional –que empezó a construirse tres años después-.

Interesante fotografía que nos da una visión poco conocida del primer tramo de la Avenida en
construcción entre Bolivar y Perú. En la esquina de esta última, en avanzado estado de
construcción, uno de los primeros edificios construidos y que poco después sería remodelado
para dar paso al actualmente existente, que fuera sede del anexo de la Casa Gath & Chaves y
donde actualmente se encuentra el London Bar. Fotografía alrededor del año 1891.

Bolivar y Avenida de Mayo. Casa Municipal poco después demolida para levantar el Palacio
Municipal aún existente. Los restos aun en pie nos hablan de una arquitectura italiana, con galería de arcos en el patio central. En el frente, balcón corrido de hierro fundido y uno de los antiguos faroles de pared. Los consabidos “mirones” al fotógrafo y justo en la esquina, dos fantasmas apenas materializados que se pierden en el espacio como poco después sucedería con el edificio en cuestión. Fotografia año 1891.

Vista panorámica de Buenos Aires, circa 1893. El alto edificio que puede verse a la izquierda,
uno de los primeros en levantarse en la Avenida fue obra del Arq. A. F. Buttner y se lo conocía
por “El cubo Drabble”, nombre de su propietario. Es posible comprobar también la baja edificación
de la ciudad, lo que pone aún más de manifiesto la índole novedosa de la Avenida.

Esquina sudoeste del cruce con Perú. En el
edificio se combinan las líneas italianas con una
mansarda a la francesa, coronada por crestería
de zinc. En la actualidad, la ornamentación de la
fachada ha desaparecido. El autor del proyecto
fue el Arq. M. Ocampo en el año 1894

Fue este uno de los pioneros en la joven Avenida. Aparece aquí solo entre dos tapias con su fachada francesa de indiscutibles resabios italianos, como las “loggias” del tercer piso. Las veredas no estan aún terminadas y los árboles son solo una promesa.” Se alquila local”. Año 1893, Arq. E.A Merry.

El Arq. Alejandro Chistophersen, fue el encargado por la familia Unzué para diseñar la remodelación de su frente a la nueva Avenida. Saturnino Unzué y Rey murió en 1886 sin ver terminado el edificio, así como su consuegro, el Intendente Torcuato de Alvear, fallecido en 1890, sin ver terminada su Avenida. El sucesor, Saturnino José Unzué, presidió en 1887 la comisión municipal de vecinos afectados por el boulevard. La obra fue realizada como una residencia familiar urbana ubicada en altos, sobre una planta baja de comercio. El sector norte, sobre Rivadavia 830, es el más antiguo y data aproximadamente de 1880 (TORTONI Av

El 29 de septiembre de 1881 apareció el primer número de “El Diario”. Fue su director don Manuel
Lainez, quien desempeñó dicha función hasta su fallecimiento en 1924. Este ilustre periodista, nació en Capital Federal en 1852. Cabe acotar que ésta publicación era popularmente conocida hasta la desaparición de su director, como “El diario de Láinez”. Se imprimía en gran tamaño y a seis columnas. Según se anunciaba debajo del título era informativo, literario, comercial y político. Contenía secciones fijas, tales como despachos Telegráficos, Gacetas de las Cámaras, Bibliografía, Bolsa, Policía, Aduana, Bancos y Avisos. Uno de los atractivos fundamentales de “El Diario” fue la ininterrumida publicación de folletines. Entre los colaboradores de éste género figuraba Emilio Zola. Cabe citar entre los colaboradores más asiduos a Aurelio Berro, Matías Calandrelli y Paul Groussac, que fuera director de la Biblioteca Nacional (El Diario - Av. de Mayo 662).

“La Razón”: habilitada en 1929, funcionó hasta
1997; lindera con el edificio de “La Rosario”
(a la derecha de la foto, tomada en la decada
del 60), el suyo es uno de los solares en los
que se construyó la Torre “La Buenos Aires”.

Por sus características el edificio de
“La Prensa” es sin duda el ejemplo
más emblemático de la Avenida de
Mayo en su esplendor, constituyéndose
en una clara muestra técnica y artística
propia de la época, por muchos años,
el más importante que diario alguno
del mundo pudiera tener. Ni la sede del
“New York Herald”, ni la del parisino
“Le Figaro”, ni la del londinense
“Morning Post” -todas construidas por
esa época- podían comparárselo en
tamaño, complejidad o calidades
técnicas y artísticas. Precursor además
de los modernos centros culturales y
fruto de un complejo y original programa
de necesidades, delineado por el
fundador del diario, José Clemente Paz.
El edificio construido por su encargo
estuvo a cargo de los arquitectos Gainza
y Agote, argentinos egresados de “L’Ecole des Arts el Manufacture”; de París, constituye un verdadero edificio multinacional. Hoy Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad
.

Aspecto de la Avenida, vendedores de diarios canillitas

El Gran Hotel España fue el primer establecimiento de la
Avenida. El navarro Javier Laurenz lo fundó en 1897 y a
él se debe en gran parte, la iniciación del movimiento en
esta arteria en los primeros años del siglo XX. Podemos
afirmar que entre 1900 y 1930 no hubo español de n ota
que desembarcando en Buenos Aires, no buscara su propio clima en la casa del señor Laurenz. Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset, Ramón del Valle Inclán son los nombres de algunos de los huéspedes más conocidos popularmente. Si bien el Gran Hotel España constituyó un refugio para peninsulares expatriados también resultó un fortín para los radicales atrincherados en la revolución de 1930. Hipólito Yrigoyen, por largos años disfruto de las viandas diarias que le enviaba, don Carlos Spriano el chef del Hotel, quien fuera su cocinero oficial. Este hotel se hizo famoso por su “aire de casa”, en realidad se trataba de “una gran casa española” Como no podía ser de otra manera al Gran Hotel España le tocó en suerte ser salvado de la piqueta y del olvido. El edificio fue reciclado por la Unión de Trabajadores Gastronómicos de la República Argentina (Av. de Mayo 938) .

El Metropole brindaba a sus pasajeros
el estilo de vida típico de los hoteles
norteamericanos, con grandes salones
de recepción en los niveles inferiores y
en los superiores ambientes que podían
transformarse en departamentos
independientes.

El proyecto de éste palacio, uno de los pocos de éstas proporciones concebido como residencia particular en la Avenida, fue encargado al Arq. Alejandro Christophersen por l a señora María Carranza de Lawson. Fue proyectado en 1893 y construido en 1895.
El desarrollo con revoque buñado y el remate con mansarda cúpula en esquina, se
mantienen en su estado original. Contaba
con locales comerciales en la planta baja
donde se establecieron hasta 1920, la mueble ría de Adolfo Gunman, luego la sastrería “New Oxford” la peluquería “Del Siglo”... Las plantas superiores fueron ocupadas, a pocos años de su inauguración, con el anexo del “Gran Hotel España”. cuyo domicilio central se encontraba en el vecino N° 938. Desde hace varias décadas es sede el “Hotel Astoria” (Av. de Mayo 902/26)

El edificio que proyecta el Arq. Alejandro Christopersen en Avenida de Mayo 916, es una prueba del nivel
que esta vía poseía en 1910. La generosidad de las anchas veredas, los árboles y las columnas de
iluminacion son el símbolo del modernismo del nuevo conjunto.

El Hotel Paris era uno de los más elegantes y lujosos de la Avenida de Mayo, estaba ubicado en la esquina de la calle Salta y fue inaugurado en febrero de 1910. La firma comercial era Pomes, Colombano y Cía. pero el edificio pertenecía a don Manuel Quemadas considerado como uno de los más ricos propietarios de hoteles y palacios. La planta baja estaba destinada a restaurante, decorado suntuosamente. Fueron sus clientes habituales: Yrigoyen, Baldomero Fernández Moreno, Charles de Soussens Alberto Gerchunoff por citar los nombres más conocidos de las letras y la política.

Esquina N.E. de la Avenida de Mayo y Salta.
Hotel París, a principio del siglo XX.

Castelar Hotel construído por el Ingeniero
José Pizone en 1928, se inauguró el 4 de
Noviembre del año siguiente. Para este
acontecimiento, se organizó un gran
festejo al que asistió el Intendente de la
Ciudad de Buenos Aires.
Francisco Piccaluga, su primer dueño, era
admirador del político español Emilio
Castelar, de origen conservador. En su
Homenaje, bautizó con ese apellido al
hotel e instaló un retrato con su imagen
en el primer piso.

El Hotel Majestic realizado en 1909 por
los arquitectos Collivadino y Benedetti,
fue uno de los más lujosos, Tenía siete
pisos coronados por una aran terraza
y una enorme torre. Originalmente
respondía a la arquitectura académica
con ornamentos art-nouveau. Pasó a ser,
luego de una remodelación. de inspiración
art decó. Funcionó en el hotel el primer
reflector giratorio y entre sus célebres
huéspedes contó con el bailarín polaco
Nijinsky, el poeta nicaragüense Rubén
Darío el séquito de la Infanta Isabel de
Borbón. Desde 1931 funciona una sede
de la D.G.I. (Dirección General Impositiva,
hoy museo de la A.F.I.P.)

Esquina noreste Avenida y Santiago del Estero edificio de izquierda a derecha diario “Critica” (hoy Policia Federal), Hotel Majestic (hoy D.G.I). cruzando Santiago del Estero, esquina noreste, Hot

 

 

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